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Micelios: la auténtica red de redes

Dean FernandezPor Ángel Deán Fernández Bustos.  Microbiólogo (Universidad Nacional de Río IV, Córdoba).  Desde 2019 tutor de ACP.  Desde 2016 especializado en producción industrial de biofertilizantes y afines.  Productor de micelio semilla de diferentes especies de setas comestibles y medicinales.  


Si preguntamos qué son los micelios, seguramente nos sorprenderá lo poco que sabemos de ellos. Sin embargo, cumplen una misión fundamental: son el bastidor de la biósfera.

Los micelios -parte vegetativa de los hongos-, crecen debajo de suelo o dentro de los troncos de los árboles de los cuales se alimentan, formando una maraña invisible de filamentos interconectados y son capaces de conectar los bosques del mundo con los nutrientes del suelo, regulando así la salud de la masa forestal del planeta.

Los micelios no sólo nos recuerdan las conexiones neuronales de las células nerviosas o cerebrales de los organismos complejos o la red de Internet, también absorben nutrientes de su entorno a través de los filamentos o hifas que conforman sus micelios, cumpliendo un rol vital al descomponer materia vegetal de ecosistemas terrestres y acuáticos.

En su interminable trabajo, descomponen la materia orgánica más resistente, reteniendo en el suelo los nutrientes obtenidos bajo forma de biomasa de hongos y liberando dióxido de carbono (CO2) que los bosques necesitan para su crecimiento.

La unión micorrítica o simbiótica de muchos hongos con los vegetales incrementa, por un lado, la eficiencia en la absorción de agua y nutrientes y los protege del ataque de patógenos y, por otro lado, los hongos reciben los nutrientes que necesitan para prosperar. Y, por si todo esto fuera poco, son fuente alimenticia de varios invertebrados.

Además, muchos de los productos de desechos secundarios son ácidos orgánicos ayudando a incrementar la acumulación de materia orgánica rica en ácidos húmicos, fundamentales para mantener la fertilidad física y química de los suelos.

Además de ser los grandes recicladores del planeta, los micelios ofrecen también otros importantes servicios ambientales, sanitarios y alimentarios:

  • Los derivados del petróleo amenazan con contaminar el suelo y los ecosistemas, debido a su uso universal pero, por suerte, la investigación científica está demostrando que sus moléculas orgánicas que pueden ser alimento para los hongos y sus redes de micelios. Por eso, los hongos y sus micelios están a la vanguardia de la restauración de hábitats contaminados cuando actúan como auténticos filtros biológicos en los procesos de descontaminación de suelos (micoremediación) y acuíferos.
  • Son la base de la medicina moderna ya que comparten con los animales una profunda aversión hacia las bacterias. Por eso, los antibióticos más efectivos proceden del cultivo de hongos. Además, proporcionan materia prima para la producción de nutricéuticos, compuestos que poseen propiedades medicinales y nutricionales.
  • Son el comienzo del ciclo productivo de las setas comestibles cuando los fungicultores las cosechan luego de “imitar” a la naturaleza cuando controlan las condiciones en las que crecen pero en ambientes artificiales.

Cada especie requiere condiciones diferentes pero todas se deben abastecer de hidratos de carbono y proteínas. Por eso es importante en un cultivo aportar las proteínas o las moléculas necesarias para su crecimiento en condiciones similares a las de la naturaleza. Para la producción de setas hay que tener en cuentas dos variables: la temperatura y la humedad. A través de estas técnicas, es posible producir este alimento tanto a nivel industrial como familiar o artesanal.

No hay dudas que las disciplinas relacionadas con el uso medioambiental y médico de los hongos y setas se transformarán en un futuro cercano en una industria que moverá miles de millones de dólares.

La vida existe a lo largo de universo y es consecuencia de la materia y sus infinitas interacciones.

La reproducción celular forma una cadena que eclosiona en varias direcciones para formar un complejo entramado que se parece notablemente a los micelios. No es casual que las neuronas y la Internet se organicen de un modo similar.

El micólogo norteamericano Paul Stamets cree que la red de micelios es la Internet natural del planeta y afirma que “si existiera alguna destrucción de este entorno neurológico, la red micélica no moriría sino que sería capaz de adaptarse, recuperarse y cambiar”.

Además de ser los grandes recicladores del planeta, los micelios ofrecen también otros importantes servicios ambientales, sanitarios y alimentarios:

Los micelios son, sin dudas, los arquitectos de nuestro mundo y nosotros podemos aprovechar su enorme potencial para desarrollar interesantes emprendimientos como, por ejemplo, elaborar micelio semilla para aplicar en nuestras propias producciones o proveer a otros fungicultores.

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