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El buen manejo del Césped en Espacios Deportivos

El manejo en canchas de competición, requiere conocimientos específicos, pero también, estar al tanto de las reglas del juego y del perfil de los jugadores de cada deporte. Aprenda tips y guía de soluciones en esta nota.

María Marta Bunge
Por María Marta Bunge. Técnica en Jardinería (Facultad de Agronomía- Universidad de Buenos Aires, Argentina). Especialista en Planificación del Paisaje, FADU. Técnica en Comunidades Ecológicas. Docente Carrera de Jardinería. Coordinadora Técnica Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria. Coordinadora de Proyecto Reverdecer y Presidente de Cooperativa Reverdecer. Facultad de Agronomía UBA (Ver curso a distancia sobre Manejo de Césped Deportivo aquí > |   Ver curso a distancia sobre Ver curso a distancia sobre Manejo y Mantenimiento de Jardines Sostenibles)

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El cuidado del césped es de vital importancia para cualquier actividad deportiva. Es muy importante evaluar todas las variables en la definición del cuidado necesario y, en ello, la orientación de un/a consultor/a o experto/a es muy importante para proveer un programa de mantenimiento de calidad.

Mantener un césped deportivo depende de muchos factores, algunos técnicos y otros tan azarosos como el clima. El asesoramiento sobre este tipo de suelo no difiere mucho en canchas de primera categoría o de inter-clubes, aunque si hacen una gran diferencia los recursos y las exigencias.

Un espacio bien trabajado es clave: atrás de un juego hay decisiones de planificación, siembras, incluso resiembras, elección de especies correctas para cada tipo de clima y de suelo, de acuerdo con el deporte especifico.

El objetivo es que pueda soportar una alta carga de uso, permitiendo que se realicen más partidos sin daños significativos a la superficie de juego.

Hay cuestiones que son inherentes a cualquier cancha, como el excesivo pisoteo, lluvias prolongadas en el tiempo, sequias, mala calidad de agua, el diseño del sistema de riego, carpeta cespitosa poco densa, sectores sin cobertura, suelo duro que provoca algunas lesiones, etc.


Cada uno de estos problemas implica un abordaje específico:

  • Excesivo pisoteo. La forma natural de solucionarlo es jugar menos en la cancha, claro que esto implica tener otro espacio de entrenamiento; si eso no fuera así, otra solución posible es sectorizarla y usar partes que no son tan frágiles, como las áreas en caso del futbol. También se puede mejorar las condiciones de manejo para que el césped soporte mayor pisoteo, ajustando la fertilización, el riego y la aireación.
  • Cuestiones climáticas como las lluvias prolongadas que harán que la cancha esté muy húmeda para jugar. Si las lluvias son una cuestión habitual, podemos entonces, mejorar la aireación, hacer frecuentes arenados para mejorar el perfil del suelo e incorporar drenajes por superficie o en profundidad. Además, es posible que tengamos allí algunas enfermedades fúngicas asociadas, por lo que habrá que estar alertas ante la aparición de síntomas.
  • Si el problema es la sequía y la cancha no tiene riego, una posibilidad es tener una carpeta poco densa, con recuperación lenta ante las lastimaduras del juego, que no responde a fertilizaciones. También puede estar algo dura y provocar lesiones. En este caso, debemos mejorar la forma en que se riega o las condiciones en que debe regar el canchero o su auxiliar. Puede suceder también que en la cancha se juegue mucho y no haya tiempos para regar suficiente; en este caso, habrá que modificar horarios. Una cancha que sufre sequía, no puede recuperarse del pisoteo.
  • Ahora, si tenemos una carpeta poco densa, podemos pensar en varias opciones y según ello, varias soluciones. La carpeta poco densa es un problema frecuente que puede estar asociado a poca densidad de plantas o plantas con entrenudos largos; y ello puede deberse a falta de agua o de nutrientes, excesivo pisoteo (el césped no llega a recuperarse), suelo muy compactado, entre otras cuestiones. Además, si el raleo es localizado, puede haber presencia de alguna enfermedad o plaga. Además, varias de estas cuestiones pueden estar asociadas ya que una planta debilitada, seguramente en condiciones de deporte, se enfermará. Por eso, es importante primero solucionar las causas, dándole condiciones de competitividad al césped, para recién después, abordar la enfermedad.

En la siguiente imagen interactiva, presentamos una síntesis de los problemas básicos del césped deportivo y sus soluciones:


La gran mayoría de las veces, un césped bien manejado, atendiendo las condiciones de suelo, ambiente y planta, es un césped sano, con buen rendimiento deportivo.

Pero plantar el césped es solo el comienzo, luego viene el mantenimiento y las innumerables variables que lo afectan, así como, el cuidado específico luego de cada juego. Sin duda detalles que requieren atención y pleno conocimiento del tema para poder colaborar en el rendimiento deportivo de los equipos.


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