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Cosecha y Poscosecha de Frutas y Hortalizas en Argentina

Diana María Arteaga GonzálezPor la Ing. Diana María Arteaga González.  Ingeniera de Alimentos de la Corporación Universitaria Lasallista, Antioquia, Colombia (1990). Diplomada en Docencia Virtual por Competencias Laborales. Diplomada en Actuación y Mediación en Ambientes Virtuales de Aprendizaje. Ver curso a distancia sobre Cosecha, Poscosecha y Conservación de Frutas y Hortalizas aquí > | Ver curso a distancia sobre Elaboración de Conservas aquí >

En Argentina la producción de frutas y hortalizas -especialmente verduras de hojas, frutillas y tomates, entre otras- se concentra en huertas familiares y zonas periurbana o de los cinturones hortícolas de las grandes ciudades.

Esa producción, muchas veces no registrada, se vuelca en ferias públicas en toda la metrópolis de Buenos Aires y de las provincias, convirtiéndose en el sostén económico de miles de familias de pequeños productores.

Las frutas y hortalizas que se producen en Argentina abastecen la demanda del mercado interno, en particular para el caso de la manzana, la pera y la naranja, exportándose los excedentes.

Cosecha y Poscosecha de Frutas y Hortalizas en Argentina: Berries - Frutos del Bosque

Foto: Pixabay

 

Hay producciones cuyo consumo interno aún no se ha extendido como el arándano otras que son deficitarias como los pomelos, que se importan desde Israel y los frutos secos, que provienen de Chile. Otras frutas que se importan son ananá, kiwi, higo, mango y palta.

Dentro de las hortícolas, se producen ajos, papas y zapallos para abastecer el mercado interno y se obtienen excedentes que se exportan.

Cosecha y Poscosecha de Frutas y Hortalizas en Argentina: Peras

Foto: Pixabay

Un dato a destacar es que se estiman pérdidas de hasta el 50% de la producción entre cosecha y consumo.  Por lo tanto, es fundamental que tanto productores como comercializadores conozcan los factores biológicos y ambientales que pueden estar involucrados en ese deterioro.

El uso de las tecnologías postcosecha ayuda a desacelerar los cambios bioquímicos propios de la maduración permitiendo retardarla y frenando el deterioro para mantener lo mejor posible la calidad de los productos dentro de ciertos límites.

Dos de las tecnologías empleadas para conservar a los productos frutihortícolas son la atmósfera modificada (AM) y la atmósfera controlada (AC).

Veamos algunas de sus características:

  • La AM tiene un contenido gaseoso diferente al del aire normal. Los productos se envasan con materiales que impidan parcialmente la difusión de gases y que se modifique el ambiente gaseoso para reducir la tasa de respiración, el crecimiento microbiano y retrasar el deterioro. El envase reduce el paso de O2 hacia el producto, lo que provoca un incremento en los niveles de CO2.
  • La AC consiste en almacenar productos frutihortícolas en cámaras de refrigeración herméticas en las que se reemplaza la atmósfera inicial o normal por una atmósfera pobre en oxígeno (O2) y más rica en dióxido de carbono (CO2). Dentro de la cámara se controla la temperatura, la humedad relativa y la circulación del aire.

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