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Claves para lograr un jardín sostenible

María Marta Bunge
Por María Marta Bunge. Técnica en Jardinería (Facultad de Agronomía- Universidad de Buenos Aires, Argentina). Especialista en Planificación del Paisaje, FADU. Técnica en Comunidades Ecológicas. Tutora de Cursos a Distancia ACP (Ver curso a distancia sobre Manejo de Césped Deportivo aquí > |   Ver curso a distancia sobre Ver curso a distancia sobre Manejo y Mantenimiento de Jardines Sostenibles)

Cuando hablamos de jardines, patios o solares nos referimos a los espacios generados para el disfrute de las personas que lo habitan en forma permanente o transitoria.    Muchos de ellos pueden haber tenido un especialista que diseñó su creación, otros tienen la creación de quien lo vive y que fue acondicionándose con tiempo y dedicación.

Todos los jardines, de cualquier origen, diseño y dedicación, requieren ser mantenidos. Es común que ese mantenimiento vaya cambiando la esencia original a lo largo de los años ya sea por un deseo renovador, por una mejor integración con los procesos naturales o por desconocimiento de técnicas y estrategias de mantenimiento.

La jardinería sostenible crea espacios verdes, que van adquiriendo valor con el tiempo, de una forma equilibrada, hacia una madurez dirigida por el propio desarrollo natural del espacio y exige un bajo consumo de recursos tanto en su ejecución como en su mantenimiento.

 

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Las siguientes son algunas claves para lograr un jardín sostenible:

  • Ser abierto. El proyecto debe permitir incorporar nuevos elementos con el tiempo. Así, se podrán adaptar a las distintas necesidades y demandas que puedan ir surgiendo.
  • Contemplar la diversidad de usos y usuarios. Será más rico el espacio donde convivan actividades diferentes, adaptando el espacio a personas de diferentes edades.
  • Contribuir al aumento de la biodiversidad. Por introducción de especies autóctonas, que son más resistentes a las condiciones climáticas de sequía, calor y fríos extremos. Muchas especies bien aclimatadas, aun no siendo ‘naturales’ de la zona, pueden ser utilizadas en una jardinería sostenible. Respetar las necesidades de cada especie (sombra, sol, agua, a la intemperie total o parcial); tratar de que las especies animales, insectos y microorganismos sean parte activa del jardín, y no enemigos por definición; recrear en el jardín los principales ciclos y cadenas alimentarias de la forma más completa posible; interpretar al jardín como naturaleza en permanente cambio y movimiento; conectar las zonas verdes con canales de flujo de la biodiversidad.
  • Incrementar la cantidad de árboles para mejorar la cubierta vegetal del suelo. Una correcta elección de árboles puede proporcionar buena sombra en verano, disminuyendo el uso de aire acondicionado.
  • Ahorrar agua. El recurso más importante que consume un jardín y sobre el que tenemos mayor capacidad de incidir en su reducción, es el agua. Hay que tener en cuenta que la mayoría de las veces el agua con la que regamos nuestros jardines es agua potable, un recurso que hay que utilizar con moderación y responsabilidad. Además de cómo ahorrar agua en el jardín, el cómo recoger agua de lluvia y reciclar la generada por la vivienda son algunas de las cosas posibles a implementar. Emplear sistemas de riego eficientes.
  • Utilizar materiales de bajo nivel de mantenimiento. Emplear materiales locales. Aprovechar materiales sobrantes para crear relieves. Utilizar materiales reciclados y reciclables en el diseño.
  • Priorizar la energía de bajo costo. Instalación de luminarias de bajo consumo o solares. Utilizar alumbrado eficiente que evite la contaminación lumínica. Incorporar criterios de construcción bioclimática. Evitar el movimiento de tierra, respetando la topografía natural de la zona e integrando los elementos geomorfológicos en el diseño.
  • Reciclar todos los residuos del jardín. Incorporar composteras para crear nuestro propio abono natural.
  • Erradicar progresivamente el uso de pesticidas, fertilizantes y abonos químicos. Siempre recordando que los químicos afectan considerablemente la fauna y microfauna, que es la que contribuye principalmente a la fertilidad del jardín.
  • Reducir al máximo las zonas de suelo desnudo. Dichos lugares son propensos a la erosión, el escurrimiento de agua y el crecimiento de plantas espontaneas.
  • Utilizar plantas rastreras y tapizantes en sustitución de céspedes. Existen distintas opciones para disfrutar del césped sin poner en peligro el ahorro de los recursos hídricos. La utilización de un césped no tan perfecto, con algunas especies gramíneas mezcladas, consume mucha menos agua que una carpeta cespitosa impecable.

 

Jardin city bell Dic 2015En definitiva, en el mantenimiento de jardines está en disputa la estética impecable con la ética de la Naturaleza, aunque ambas debieran encontrarse en un mismo camino porque es posible mantener el jardín de modo de contribuir a la diversidad dejando espacios sin intervención (con ello mejoramos la sanidad del jardín y la vivencia de mariposas y aves) pero teniendo un aspecto impecable. Solo es cuestión de conocer las relaciones que se dan en este espacio que tanto vivimos…

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