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Rusia: paraíso perdido
Completando el panorama de los efectos de la
crisis internacional en los mercados de destino se presenta la
situación de Rusia, donde la crisis internacional llegó por la vía
de la caída de los precios del petróleo. El rublo se devaluó y el
consumo se retrae. Aunque los embarques de frutas desde el
Hemisferio Sur se redujeron, existe sobreoferta en el mercado de San
Petersburgo. Dificultades para conseguir frío y mal escenario
financiero.
La maldición de los recursos naturales
Desde hace algo más de 6 años, las economías “emergentes” crecieron
de manera sostenida y a un ritmo sin precedentes. Las causas varían
de acuerdo a cada país, pero para Rusia la explicación principal fue
su gran concentración y dependencia de los hidrocarburos y los
metales en un contexto de aumento desmesurado de los precios
internacionales. En la economía rusa no existen otros sectores
importantes que balanceen la dependencia de estos recursos
naturales. Su desarrollo agropecuario fue casi nulo. Después de
1991, tras la caída del régimen soviético, la producción agrícola se
contrajo un 50%, en gran parte debido a la eliminación de los
subsidios estatales.
No obstante, en los últimos años, con el aumento de la demanda, y
sobre todo, impulsado por las grandes compras de petróleo de su
vecina China, Rusia se enriqueció de la noche a la mañana. La
situación no podía ser más favorable: El mundo demandaba un producto
del que el país disponía en cantidades abundantes y, además, este
producto multiplicaba su precio por casi 4 veces. Algunos datos
grafican la situación:
* Después de Arabia Saudita, Rusia es el segundo productor mundial
de petróleo.
* El petróleo representa (o al menos lo representaba hasta hace
pocos meses) el 20% de su PIB
* Algo más del 50% de las exportaciones son petroleras.
* Casi un tercio de los ingresos del Estado Ruso llegan a través del
petróleo.
* Rusia es el principal productor mundial de gas natural. Su
producción representa el 25 por ciento del total planetario.
* Es el principal proveedor de gas de la Unión Europea.
La lluvia de dólares provocada por esta situación privilegiada en
materia de recursos naturales dio lugar a:
* Un aumento del aparato burocrático del estado, con su correlato
presupuestario.
* Un aumento de la corrupción en todo la economía, privada y
estatal.
* Un déficit de alternativas productivas o de desarrollo de otros
sectores de la economía
* Una ineficiencia general de toda la economía.
Crisis y salvataje
Cuando la crisis económica comenzó a vislumbrarse en Estados Unidos
y en otros países centrales, con la ya conocida caída en la demanda
de commodities y de sus cotizaciones, las bolsas rusas se
desmoronaron. Las acciones de algunos bancos cayeron a tasas mayores
del 20% diario, lo que muchas veces obligó a la suspensión de las
ruedas. El rublo se desplomó y la inflación comenzó a trotar y con
ganas de a galopar. Los efectos no tardaron en hacerse sentir en el
empleo.
Hacia mediados de 2008 Rusia tenía reservas internacionales por 573
mil millones de dólares. Con el comienzo de la crisis, el gobierno
realizó un salvataje financiero de 160 mil millones en ayudas a los
bancos e inyecciones de liquidez en la economía. En 2009 se prevén
usar otros 143 mil millones. Los nuevos ricos del barrio perderán
casi la mitad de sus reservas en casi 8 meses. Estas reservas eran
las terceras del mundo detrás de China y Japón.
El gran problema es que el salvataje no está generando los efectos
esperados: el rublo continúa devaluándose, la fuga de capitales no
se detiene y el desempleo aumenta. Al 24 de diciembre pasado, más de
10 mil empresas rusas preparaban recortes en sus plantas de personal
fijo. A esa fecha, además, los retrasos en el pago de salarios
habían aumentado un 150%. Hoy el desempleo ruso roza el 8% de la
población activa, pero en febrero pasado, la tasa que refleja la
cantidad de desocupados había crecido un 23% en relación al mismo
mes del año anterior.
Impacto en el negocio frutícola
El breve resumen presentado permite entender cual es el escenario en
el que están parados los importadores y consumidores rusos de frutas
de ultramar.
Desde el comienzo Rusia no estuvo ajena a la crisis. La conocida
quiebra de Sorus, una de las primeras 5 empresas importadoras rusas,
merece una breve digresión: cómo fue posible que una de las
importadoras más solidas haya tenido que quebrar cuando los
“inversores” reclamaron parte de los activos invertidos. Si durante
tantos años se importaron frutas, pagándola en plazos cortos y
generando importantes aumentos de volúmenes y facturación: ¿Dónde
quedó la creación de riqueza?
A partir del inicio de la crisis, los salarios en las principales
ciudades rusas bajaron entre un 20 y un 30%. Las empresas negociaron
rápidamente con sus empleados una alternativa de hierro: o recortes
salariales o despidos. Menores salarios significan menor liquidez y
menor poder adquisitivo. A la vez, la devaluación del rublo reforzó
el recorte de salariales reales. Un ejemplo microeconómico de esta
decisión lo representa el caso de la filial de General Motors en San
Petersburgo, cuya dirección propuso rebajar los salarios de un
promedio de 24 mil a 11 mil rublos mensuales, cifra que hoy equivale
a 300 dólares.
Como era esperable, la nueva situación no tardó en modificar hábitos
de consumo. “La gente común –confió a FruticulturSur.com un
importador ruso– compra para consumo diario lo mismo que hace 20
años: papas, cebollas, remolachas, un poco de manzana y un poco de
banana. Para el resto, no hay demanda sostenida”.
Una información curiosa que sirve de ejemplo: en los años 90, tras
la caída del régimen soviético, se creó el “índice de la papa
semilla”. Cuanta más papa semilla se vendía para sembrar en huertas
privadas e improvisadas en lotes abandonados o terrenos públicos al
lado de las vías férreas, peor era la situación económica.
Actualmente se pronostica que el índice se multiplicará
considerablemente en los próximos meses. Según datos del Servicio
Federal de Estadísticas, el verano pasado el 42% de las familias
rusas cultivaron huertas privadas. Hacia mediados de la crisis de la
década del 90 esta cifra llegó al 69%.
Cámaras llenas y bodegas flotantes
El mismo importador consultado comentó también que hoy en Rusia la
fruta de ultramar simplemente no se vende. A pesar de la existencia
de mermas en las exportaciones, cree que las cantidades embarcadas
superarán la actual demanda de consumo. Aun si desde Argentina se
exportaron un 30% menos de frutas que el año pasado, todavía parece
demasiado para la capacidad de compra actual del mercado ruso.
Hasta ahora, las empresas estuvieron acumulando pallets a la espera
de que las ventas se activen. Las cámaras de frío están repletas y
se sabe que para las próximas semanas no se podrá brindar una
logística de frío adecuada a los casi 60 mil pallets que se esperan
descargar en el próximo mes. En San Petersburgo no se encuentra un
solo metro cuadrado de frío en alquiler. La previsión es comenzar a
utilizar a los barcos como bodegas flotantes. Y quienes tienen
algunos años en el negocio saben que las campañas en que se vieron
estas cámaras flotantes no terminaron bien.
En este momento, la situación para peras, manzanas y mandarinas es
muy delicada. Hay mucha fruta en stock y la misma se vende a un
ritmo mucho menor que el ritmo de cargas en origen. Otros productos
no escapan a la situación: gran cantidad de naranjas marroquíes y
egipcias están llegando a los puertos rusos. La fruta se acumula y
no se vende. Los precios de venta caen y se esperan futuras
discusiones entre proveedores y clientes.
Fuente: Diego Moeykens, desde Francia. Fruticultura Sur, 19/04/09
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