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El productor del mes "Los camélidos son
una alternativa productiva a considerar"


 Por
Mauro Durand, Agronoticias Plus. 20.07.2010

El emprendimiento llamado
Cabaña Lama Malal, comenzó en el 2004. Está ubicado en el cruce
los Membrillos, en San Luis. Carlos Paplovsky es el principal
referente del lugar y presidente de Productores Argentinos de
Llamas, Alpacas y Guanacos Asociados (PALAGA) . Con más de 600
ejemplares, el criadero de camélidos es una gran apuesta
económica.
El éxito de un productor no necesariamente radica en la cantidad
de producción vendida o por haber firmado algún convenio
internacional, sino que, también se destaca por la simpleza de
sus palabras a la hora de explicar las cualidades y el por qué
de lo que produce.
Carlos Poplavsky, es el presidente de Productores Argentinos de
Llamas, Alpacas y Guanacos Asociados (Palaga) y gracias a él, la
entidad ha sido reconocida por la Sociedad Rural Argentina (SRA)
en 2007.
La Cabaña Lama Malal, provee ejemplares seleccionados para
aquellos productores que se inician en la actividad y explica el
know-how para hacer exitosa la producción y elaboración y
comercialización de los productos de estos camélidos.

LUNA, MEJOR VELLON. DE LA
CABAÑA LAMA MALAL, DE CARLOS POPLAVSKY. Premiada en
ExpoRural de Palermo 2009
Hoy en día, la producción de fibra de llamas se presenta como
una alternativa de gran interés para los productores
bonaerenses. Sin embargo, estos animales, que se hicieron
conocidos gracias a la publicidad de una empresa de
telecomunicaciones, tienen una existencia de más de 10 mil años.
“Las llamas poblaron las tierras que hoy conocemos como
Sudamérica. Desde los llanos del actual Ecuador hasta la
provincia de Rio Negro, en la Argentina”, cuenta Poplavsky.
Además, “fueron uno de los pilares económicos del imperio Inca”,
agrega el productor.
En el mundo, hay una gran tendencia por el consumo de productos
naturales y renovables, por esto, es que “la fibra de llama se
presenta como una alternativa mucho más interesante que, por
ejemplo, la ovina”, sostiene el presidente de Palaga.
El por qué tiene varias respuestas: “El precio de la lana de
llama oscila actualmente en los 10 pesos($) por kilogramo (kg),
esto es mucho más alto que lo que se paga por la lana de la
oveja. Además, es la llama mucho mejor conversora de recursos
forrajeros que los ovinos y los costos de producción son mucho
más bajos” afirma Poplavsky.

Si bien, se busca que la carne de camélidos ocupe un lugar
privilegiado en nuestra alimentación, ya que tiene buenas
características nutricionales (no contiene grasa, ni colesterol
y además tiene un alto contenido proteico), hay un problema: el
alto precio a pagar por el consumidor.
“Hoy los precios de venta giran en torno a los 18 pesos por kg.
Con el aumento de los rodeos, se podría llegar a equipararlo al
valor de la carne vacuna y eventualmente permitir el acceso a la
misma a toda la población”, señala el criador.
A su vez, afirma que en la actualidad, se trabaja “de cara a
conformar un núcleo de productores que se integren
horizontalmente a un sistema para obtener mayores utilidades,
con el agregado de valor al producto obtenido”, y explica: “en
la actualidad no es posible cubrir las demandas del mercado en
cuanto a lana o hilados, ya que la cantidad de animales en
producción, no es suficiente. De ahí lo interesante de sumarse a
esta actividad”.
Para iniciarse en esta actividad, hay que tener presente ciertas
consideraciones que Poplavsky sugiere: “La llama por sus
características físicas y su temperamento, necesita un mínimo de
estructura, similar al de un rodeo vacuno u ovino, es un animal
muy tranquilo y delicado en su andar, por lo que no rompe ni
salta alambrados o estructuras de madera”.
La inversión mínima puede ser de $6000 o $23000, dependiendo del
núcleo de producción en el que uno invierta. “El monto a
desembolsar lo determina el productor que puede empezar probando
con un núcleo de producción, que se compone de 2 machos y 22
hembras, que tiene un valor puesto en la zona de $22.700”.
La otra opción, continúa el criador, consiste en “iniciarse con
una familia que es un macho y tres hembras, cuyo valor es de
6000 pesos”. Hay que tener en cuenta que cada camélido, si se lo
compra individualmente cuesta unos $1500.
Las llamas, alpacas y guanacos, se pueden criar en chacras
pequeñas sin problemas y además, pueden convivir con ganado
vacuno, ovinos u otros animales sin ningún tipo de problema.
Pero es importante el manejo sanitario ya que es “necesario un
esquema de vacunación y según el tipo de producción que se haga
(sea intensivo, semi-intensivo o extensivo) se requiere un
adecuado manejo nutricional” explica el presidente de Palaga.
Y agrega que, por ser un animal “muy resistente a la mayoría de
las enfermedades requiere muy pocos cuidados. De todas maneras a
quienes se inician en la actividad, nosotros [desde la
Asociación] le entregamos manuales de manejo sanitario y los
asesoramos permanentemente sin ningún costo durante la
producción”.
El retorno de inversión, estará relacionado tanto con el ciclo
de elaboración de la fibra como con el manejo que se haga de los
animales. Es decir, si se venden crías, se recuperará más rápido
el dinero, pero el rodeo crecerá lentamente.
“En el peor de los casos el monto invertido se recupera
totalmente en 5 años, ya que el rodeo ha triplicado su número y
a partir de ahí los ingresos son casi todo utilidad”, afirma
Paplovsky.
Además, “si se tiene en cuenta que una llama en estas
condiciones de manejo, tiene una vida reproductiva de más de 25
años, el esquema es muy interesante”, considera el criador.
El productor, explica que la llama es “una excelente oportunidad
ya que la actividad está en pleno despegue y tiene un gran
futuro a largo plazo, porque no está atado a una moda o un
capricho momentáneo de un fabricante o un consumidor”.
Si bien, para obtener ganancias hay que esperar un mínimo de 3
años, “no se plantea que se produzca llama ó, sino, que se busca
integrar a este animal a la producción actual y no plantear a
corto plazo su reemplazo”, advierte el productor.
Actualmente, se trabaja con la puesta a punto “sobre el curtido
artesanal de los cueros con y sin pelo para distintas
industrias, pero su producción estará atada a la faena para
carne”, revela Paplovsky. Además, se venden animales como
mascota o decorativos para las estancias.
Pero, lo más innovador es que “estamos preparando animales para
zooterapia (rehabilitación de personas con discapacidad física o
mental), lo que genera un mercado secundario muy interesante”,
anuncia el presidente de Palaga.
ACP, Buenos
Aires, Julio 2010

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