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Hongos: un reino con valor
sanador
Las propiedades medicinales de muchos hongos y las
tendencias hacia una alimentación saludable potencian el
cultivo en Argentina.
Aunque los champiñones sean los hongos más reconocibles por
la mayoría de los comensales, el reino fungi se caracteriza
no sólo por sus cualidades alimentarias sino también por sus
características medicinales.
El champignon (Agaricus) es el hongo comestible por
excelencia, seguido por el Pleurotus (hongo ostra o gírgola)
y finalmente, los medicinales como el Shiitake (el más
común), Reishi, Maitake y Enokitake.
Cada uno de ellos es bien distinto al resto. Por ejemplo, el
champignon es blanco y pequeño; la gírgola es gris perla o
rosada y con sombreros más grandes y extendidos; el shiitake
es marrón oscuro y un poco mayor que el champignon con
manchas grises, mientras que el reishi es rojizo.
En la Argentina hay un movimiento importante de productores
que cultivan los hongos en troncos en la provincia de
Neuquén y otro grupo en Bahía Blanca. En cuanto al clima,
abundan en los climas tropicales y subtropicales. pero el
hecho de poder controlar las condiciones de cultivo hace que
no existan “zonas aptas o no aptas” sino que se puedan
cultivar en cualquier clima.
Fitomedicina para emprendedores
Los efectos medicinales de los hongos fueron descubiertos y
muy usados sobre todo por la medicina china en sus prácticas
más tradicionales, siendo los países asiáticos los
principales productores en el mundo.
Los hongos previenen enfermedades infecciosas, cáncer y
problemas cardíacos, por lo que actualmente, son usados
tanto en la medicina complementaria como en la medicina
moderna.
En la Argentina, actualmente se producen los de tipo
comestible, con excepción del Shiitake que tiene ambas
propiedades: comestible y medicinal. El Dr. Hugo
Golberg, vicepresidente de la Asociación Argentina de Fitomedicina entiende que aún “falta incentivar a los
productores a incursionar en los medicinales que tienen un
mercado a futuro interesante; entre otros, el Ganoderma
lucidum (Reishi), o la Griofolia frondosa (Maitake)”.
Justamente, los países asiáticos son la principal
competencia a nivel mercado, pero Golberg entiende que el
alto nivel de consumo se debe a los años de tradición
milenaria en esas naciones; mientras que, en cuanto a
precios, la Argentina se presenta con excelentes
posibilidades.
Está comprobado que los hongos medicinales actúan reduciendo
el colesterol e incrementando la fortaleza del sistema
inmunológico. Algunos tienen actividad como inhibidores del
crecimiento de células tumorales, o incluso, como
antioxidantes entre otras actividades terapéuticas.
Paso a paso
La Ing. Agr. Olga García Araya enumeró los tips
que debe tener en cuenta el productor a la hora de comenzar
a trabajar en este producto: en una primera etapa es
necesario definir el sistema de producción; es decir, si
será cultivo en troncos, al aire libre, o el cultivo será en
bolsas, en un ambiente cerrado.
En una segunda etapa, se deberá definir en qué escala se va
a trabajar; es decir, rústica o artesanal, comercial o
industrial. Luego, en función de la escala se deberá definir
el nivel de inversión que el productor está dispuesto a
realizar para, finalmente, buscar la correcta localización
del emprendimiento. En este punto, es conveniente que se
encuentre cerca de algún punto importante de
comercialización y que las vías de acceso estén en buen
estado aun en días de lluvia.
Golberg agrega en cuanto a las buenas prácticas, estas deben
seguir las indicaciones de una producción orgánica y cumplir
los lineamentos de los manuales de cultivos de estas
especies. Esto, es sumamente importante para ser un
proveedor confiable de la industria farmacéutica, así como
tener “el certificado de tierras orgánicas, conocer las
pautas de buenas prácticas de cultivo, secado y conservación
del producto y que los mismos contengan la cantidad y
calidad de principios activos que se requiere para el uso
medicinal” concluyó Golberg.
Exigencias técnicas
Los principales requerimientos dependen sobre todo, de la
escala a la que aspira el emprendedor y del sistema de
producción elegido. La Ing. Agr. Araya ejemplificó esto con
un caso tipo de producción de gírgolas.
“Si se hace en bolsas, con un ciclo productivo de 8 meses
por año y una escala media, donde se proyecta una unidad
productiva de 300 m2, se necesitan una zona sucia
comprendida por un sector para el acopio de materias primas,
herramientas y un patio para la preparación del sustrato con
un túnel de pasteurizado. Además, se requiere delimitar una
zona limpia comprendida por una sala de siembra, una sala de
producción o cultivo, una sala refrigerada y una sala de
empaque. Y, un patio de carga, descarga y movimiento de
vehículos.
Producir en la Argentina
Mercedes Rozas es productora de hongos y Presidenta de la
Cámara de Hongos de la Patagonia; produce la variedad
Pleurotus ostreatus, a la intemperie y sobre troncos, aunque
anteriormente ha producido Shiitake, también a la intemperie
sobre madera. Y por la calidad de su producción está a punto
de obtener el sello de Alimentos Argentinos.
Desde su experiencia, Rozas cuenta que en los problemas a
los que se enfrentan con esta producción no es el producto
en sí, “sino el padecer la falta de planificaciones desde el
Estado para poder producir sin tantas variables que cambian
en forma constante: impuestos, seguridad, transportes,
salida al exterior, créditos, tasas muy altas, cambios de
precios constante y otras tantas”.
Rozas compara a su actividad con una “verdadera patriada”.
Pero también reconoce que las oportunidades siguen siendo
muchas, sobre todo cuando se agrega valor al envasar, moler
o secar.
“Nosotros pertenecemos a una Cámara de Productores, en donde
todos tenemos un establecimiento común, con tecnología para
secar los hongos y desde allí sale habilitado el producto
para cada uno. Todos realizamos buenas prácticas de
producción y manufactura”, cuenta Rozas.
En este momento la mayor cantidad de producción de Pleurotus
cultivados sobre troncos, está en la localidad de Vista
Alegre, provincia de Neuquén. Y aunque suele ser un hongo
comestible, hay que reconocer que todos los integrantes del
reino fungi son bastante bondadosos respecto a sus
propiedades. De hecho el Pleurotus, la variedad que
actualmente trabaja Rozas, tiene todas las vitaminas B y las
mismas propiedades de la carne, pero no aumenta el
colesterol. ¿Se anima?
Fuente:
Roxana Bavaro. Periodista colaboradora de Agroconsultora
Plus. Abril 2010 |
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