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Aloe multifunción: variedad y
valor agregado
El Aloe es de esos cultivos que tiene aplicaciones tan
disimíles como sorprendentes, por tanto su mercado se
diversifica al disponer de distintos productos que exceden
la producción agropecuaria y que otorgan un margen de
rentabilidad superior por su valor agregado.
Nicolás Bater de la Asociación de Productores de Aloe del
Norte Grande, y participe de la empresa Aloe+Salud explica a
El Federal que la principal aplicación a nivel mundial es el
uso cosmético. Es posible desarrollar una amplia gamma de
productos como el gel estabilizado, concentrados, productos
deshidratados o diversos extractos.
“En la actualidad, además estamos desarrollando los primeros
suplementos dietarios a base de Aloe vera. Estos productos
ya han demostrado su éxito en Europa, Asia y Estados Unidos
en lo que refiere a la tendencia global de consumo de
alimentos de origen natural y han probado ser un excelente
multi-vitamínico” puntualizó.
Como puede verse, las aplicaciones son variadas comenzado
desde el uso cosmetológico en nuestro país, hasta la
formulación de alimentos funcionales como yogures y jugos
naturales en Europa y países vecinos del MERCOSUR. También
se desarrollan múltiples productos con fines médicos (sobre
todo en dermatología y neumología), hasta en la agricultura
como parte de fertilizantes foliares orgánicos.
Bater dijo además que, la especie más utilizada a nivel
mundial para el desarrollo de cosméticos, como de
suplementos dietarios, es el Aloe barbadensis Miller, una
planta que posee una gran variedad de vitaminas y minerales,
y reduce al mínimo la concertación de aloína. Esta variedad
nos brinda un rendimiento óptimo en la relación gel interno
sobre el peso total de la hoja. Es la especie que abarca
casi la totalidad del mercado del Aloe, además de ser
mundialmente reconocida.
Desde el punto de vista cosmético, el primer sinónimo del
Aloe es la hidratación. Este es un producto con cualidades
dermatológicas únicas que le permiten alcanzar resultados de
humectación muy particulares.
Desde el punto de vista dietario, se ha colocado a nivel
mundial muy rápidamente a la cabeza de una tendencia global
de “alimentos que curan” por sus propiedades minerales y
antioxidantes, lo que deja a este producto excelentemente
posicionado en cualquier mercado que se encuentre, mientras
sea respetado en sus proporciones.
CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS
El camino del Aloe comienza en el momento de la extracción
de la hoja, la cual debe ser cosechada velozmente para
evitar su deshidratación a lo largo del traslado hacia la
planta estabilizadora.
A partir de ahí, las hojas son limpiadas y clasificadas para
cada uno de los propósitos que sea necesario. El proceso
comienza en el 99% de los casos, en la separación del gel
interno y su estabilización para uso cosmético o
alimenticio. En lo que refiere a las cáscaras generalmente
son deshidratadas para la realización de extractos.
“A lo largo de todo el NEA nos hemos encontrado con
múltiples variables que modifican en mayor o menor medida el
rendimiento de las plantaciones. La principal sin lugar a
dudas es el grado de exposición solar. Tanto en Corrientes,
como en Chaco y Formosa, introdujimos en primera instancia
plantaciones a cielo abierto según nuestras investigaciones
en base a los principales países productores de Aloe Vera,
México y Republica Dominicana, y nuestra experiencia fue muy
diferente”, comenta el productor
El sol en esta parte del hemisferio sur producía una
sobreexposición y deterioraba las hojas por lo que muchos
productores trasladaron los cultivos bajo monte de nogal o
desarrollaron plantaciones mixtas con frutales. “En lo que
refiere a suelos, las plantas se han desarrollado mejor en
suelos poco arenosos, como en el caso de las plantaciones
ubicadas cerca de Formosa y con un régimen de riego de
20.000 Litros/ha por semana” dice Bater.
En nuestro país el Aloe se encuentra todavía en una etapa de
desarrollo prematuro, las regulaciones vigentes permiten la
venta de productos con un contenido casi inexistente de Aloe
vera, lo cual no favorece en absoluto al consumidor en
primera instancia y posteriormente al producto ni a la
industria. “Nosotros trabajamos constantemente en el
desarrollo de insumos para cosméticos con contenidos reales
y mínimos de una 10% de Aloe vera, llegando a desarrollar
suplementos dietarios con 100% de concentración de Aloe”,
afirma.
Si pudiésemos otorgar una característica esencial al cultivo
es la búsqueda del “equilibrio” en su implementación. Tanto
en lo que refiere a exposición solar y necesidad de agua, es
una planta que busca no estar sobrexpuesta a condiciones
climáticas extremas de temperatura o inundación, pero al
mismo tiempo posee mecanismo ejemplar de autodefensa que le
permite sobrevivir a las agresiones. Por ello, Bater
aconseja a quienes quieran comenzar a trabajar con el Aloe,
que éste es “un cultivo que requiere tiempo para su
desarrollo y debe ser manipulado sin la utilización de
maquinaria y fertilizantes químicos inorgánicos”.
UN FITOMEDICAMENTO DE AMPLIA GAMA
Los científicos e investigadores ya han identificado más de
75 compuestos principalmente vitaminas, minerales, enzimas y
aminoácidos. El Aloe es muy rico en nutrientes y otras
sustancias con acción calmante, cicatrizante, coagulante,
hidratante, antialérgica, desinfectante, antiinflamatoria,
astringente, y laxante.
En cuanto a las vitaminas, contiene algunas como el
Betacaroteno, B1, B2, B3, B6, o vitamina C. En cuanto a
minerales, calcio, fósforo, potasio, hierro, sodio,
magnesio, manganeso, cobre, cromo y cinc. Asimismo, se
piensa que uno de los principales factores de las
propiedades curativas de esta planta sea su contenido de
hidratos de carbono complejos.
Por otro lado, el Aloe estimula el sistema inmunitario y
tiene acción analgésica y antiinflamatoria. Los ácidos
grasos por ejemplo se usan en el tratamiento de las
infecciones por hongos.
Por éstas y otras características, el Aloe se recomienda
para combatir la sequedad de la piel, manchas, irritaciones,
quemaduras, acné, eccemas, verrugas, psoriasis, torceduras,
esguinces, dolores reumáticos, artritis, úlceras bucales,
gastritis, úlceras gastroduodenales, síndrome del colon
irritable y flatulencias.
Como todo, siempre es bueno tomar algunas precauciones:
aunque el aloe carece de efectos secundarios y no es tóxico,
menos de un 1 % de las personas pueden ser alérgicas, por lo
que siempre es mejor probar un poco en el antebrazo. Es
importante, no emplear durante el embarazo ya que las hojas
en grandes dosis pueden producir vómitos.
FORMAS DE PRODUCCIÓN
Existen varias formas de usarlo según el tipo de finalidad
para el que se use. Por ejemplo, el jugo se extrae de la
pulpa ya que la piel es muy irritante. Es la forma más
popular de tomarlo. Se diluye una cucharada sopera en medio
vaso de agua y se toma de una a tres veces al día antes de
las comidas.
En cuanto a este uso interno, actúa como anti-inflamatorio,
analgésico, antiviral y anti-tóxico. Siempre, tras la
atención médica precisa, puede tomarse jugo de aloe cuatro
veces al día antes de las comidas y al acostarse. También
puede usarse en forma de gel de ducha para poder aplicarlo
en la higiene diaria. Es una forma poco concentrada y una
forma de aplicarlo cada día.
Otra manera, es la de aplicar la hoja directamente sobre las
quemaduras, las heridas, la piel seca, las infecciones por
hongos y las picaduras de insectos. Para usarlo en forma de
pomada, se abren varias hojas para obtener gran cantidad de
gel y hervirlo hasta formar una pasta espesa que se guarda
en frascos limpios en un lugar fresco y se utiliza igual que
las hojas.
Los especialistas, suelen recomendar así mismo, la
utilización del gel en vahos para combatir la congestión
bronquial. Y, finalmente, se usan 100-500 mg por dosis o en
forma de cápsulas como purgante para el estreñimiento
persistente y para estimular el flujo de la bilis.
Es imprescindible que se deje actuar al producto el tiempo
suficiente, que en general, suele ser como mínimo de 3
meses. De esta manera, el organismo se adapta al producto.
Fuente:
Roxana Bavaro y Miguel Lara. Especial de Agroconsultora
Plus para Revista El Federal. Noviembre 2009 |
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