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Crece el cultivo de alcaparras
en la Argentina
No se cosechaban en toda Sudamérica. Tras una travesía de
trotamundo, el Dr. Ángel Rico decidió cultivar alcaparras en
un campo salinizado e improductivo de Santiago del Estero.
Hoy, una veintena de productores argentinos apuestan por
estas plantas rústicas que logran desplegar su portento
aferrándose hasta en el Muro de los Lamentos.
En 1992, el
pediatra Rico se preguntaba qué hacer con un campo árido de
35 hectáreas en Santiago del Estero. Hoy, sus alcaparras
están en las góndolas de importantes supermercados
argentinos; restaurantes de comidas italianas, españolas e
internacionales, cadenas de pizzerías...
“Todo lo hicimos a lo santiagueño, lentamente pero sin pausa
–bromea. La búsqueda de semillas de alcaparras fue una larga
travesía que me llevó a España e Italia. Estaba seguro que
sería una buena alternativa en las tierras tan empobrecidas
de nuestra provincia, con condiciones climáticas poco
favorables y una gran mano de obra desocupada”.
El cultivo de
las alcaparras se presenta como una opción óptima si de
rentabilidad se habla. Se adapta a diferentes tipos de
climas y suelos (alguien dijo que era una planta
todoterreno), es un cultivo intensivo y no necesita
maquinarias especiales.
Las alcaparras son botones florales que tienen una vida útil
superior a los 80 años. De adulta, es decir, a partir del
cuarto año, puede producir entre 10 y 15 kilos por planta,
obteniendo un rendimiento mínimo por hectárea de 25 mil
kilos. Esto la hace especialmente rentable para quienes no
tienen amplias superficies.
Cada temporada se extiende durante los meses de calor y la
Argentina se presenta como un escenario idóneo de producción
ya que aquí se cuenta con todas las condiciones de clima,
suelo y mano de obra para desarrollar el cultivo, pudiendo
apuntar a ser un país netamente exportador.
Las alcaparras de la niñez
“El año pasado coseché mis primeras alcaparras pero las
guardo como oro en paño pues son las primeras que se
cultivaron en los Valles Calchaquíes y ni yo me las como”,
bromea Andrés Pérez con el acento español que trajo desde su
Almería natal, donde creció caminando entre alcaparras
silvestres.
Según el vivero Orígenes SRL de Santiago del Estero, el
único que comercializa plantines de alcaparras en
Sudamérica, existen 20 pequeños productores en Argentina con
diferentes escalas y experiencia. Una de las mejores es la
de Pérez, quien vio la similitud entre el suelo semiárido de
Almería y de los Valles.
“Entonces acudieron a mi cabeza tres cultivos: la alcaparra,
el almendro y el azafrán. La alcaparra necesita muchas
horas-luz, inviernos fríos.... Así que compré una finca y
vivo aquí, que para mí es la mejor zona de Sudamérica para
cultivarla”, afirma sin vacilar quien hace 30 años se
deslumbró por Argentina.
“De aquí a un par de meses las plantas van a estar
preciosas. Tengo 3 has. plantadas para probar. Este año
vamos a sembrar 30 has. con otros productores y el año
próximo haremos un proyecto para 200 has. Al inicio buscaba
como un loco como traer semillas de alcaparras pues estaba
convencido que los terrenos eran aptos –cuenta sin disimular
orgullo. Y encontré por Internet a otro loco como yo, el Dr.
Rico”.
“Como es un cultivo nuevo, los agricultores de la zona están
un poco a la expectativa a ver ‘cómo le va al gallego’. Yo
los comprendo porque es un poco caro. En un marco 2 x 2,50 m
la inversión total ronda los $ 25 mil la hectárea. Cuando
vuelva a plantar, lo haré con mayor densidad, dejando 1,5 m
entre cada planta para aprovechar mejor el terreno y evitar
su diversificación... en este caso serían unos $ 55 mil por
ha.”
“Yo tengo mi propio convencimiento de que hay mucha demanda
en el mundo, sé que no vamos a poder llegar a abastecerla
por completo. Cuando aconseje a alguien que plante, es
porque yo lo hice primero, porque realmente es un buen
negocio”, concluye.
Arquitectos a la huerta
"Buscamos un emprendimiento con una rentabilidad tentadora",
comenta la arquitecta Margarita Santander, quien con su
esposo Jorge Lorefice heredaron una finca donde cultivan
membrillos y hace tres años, también alcaparras.
"Cosechamos los primeros 120 kg, a los cuales agregamos
valor haciendo polvo deshidratado, un producto que no existe
en el mercado. La demanda es tan grande que rápidamente se
coloca". El precio promedio del kg. de polvo es $ 100.
Pero no siempre la planta es todoterreno. Los productores
reiteran que el cuidado más importante es el transporte de
los plantines, para arrancar con el pie derecho. "Aconsejo
ir personalmente a buscarlos y no a través de otras
empresas. A mí me desarmaron los pallets y las trataron muy
mal”.
“Otro cuidado importante una vez sembrada la plantita es
protegerla del viento. Nosotros inventamos una protección
propia: botellas de plástico transparente a las que cortamos
los extremos y pusimos alrededor de la plantita. Así tenía
ventilación y estaba protegida del viento rasante", aconseja
la emprendedora.
Las hormigas son otro problema. Si bien la planta adulta no
tiene problemas de plagas, cuando es tierna atrae a los
bichos del campo. "Hay que erradicar todos los hormigueros.
Se debe regar dos veces por semanas al inicio, ya al primer
año un riego semanal es suficiente y después la propia
planta va buscando agua en el terreno", acota.
Cómo ser rentables
Las alcaparras son plantas de un rango térmico muy grande:
van de -12 a 55 grados, pero el clima no es ningún
determinante para su crecimiento ya que lo único que se
necesita tener en cuenta tiene que ver con la tierra: no
deben anegarse y como en casi todo cultivo, proteger a los
plantines de las heladas y los granizos. Una vez crecidas,
son fortachonas y resisten las inclemencias del tiempo. No
se necesitan herramientas de ningún tipo, los cuidados son
mínimos y además tiene un escaso requerimiento de agua
cuando son adultas.
En este cultivo las palabras claves son luminosidad y calor.
Se suele aconsejar la plantación a una distancia de 4 metros
entre cada una y lograr las 600 plantas por hectárea. El
primer año, necesitará un cuidado part-time, para limpiar
los plantines, regarlos y evitar que se enmalecen.
Una planta adulta puede producir un mínimo de 10 a 15 kilos
por temporada y se comercializan a granel a un precio en
USD. Incluso, en los primeros meses de implantadas ya se
obtienen las primeras alcaparras. La inversión se recupera
en un plazo inferior a los 3 años de colocar las plantas a
campo.
El producto obtenido se convierte en no perecedero al
colocarlo en salmuera. Con este procedimiento sencillo,
puede comercializarse a granel o fraccionado y no tiene
necesidad alguna de infraestructura, cadena de frío ni
grandes inversiones.
También es importante diferenciar a las producciones que se
realizan en invernadero; éstas, suelen ser plantas
seleccionadas, de mejor calidad y preparadas para sobrevivir
al estrés hídrico y además, con buena adaptabilidad a todo
tipo de suelo.
¿Qué pasa en la Argentina con esta producción? En nuestro
país, el consumo creció especialmente con el aumento del
turismo internacional. Los chefs y la alta cocina están
impulsando sobremanera la producción local. La baja cantidad
de cultivos en el país hace que las alcaparras se concentren
en el mercado interno y no en la exportación.
En cuanto a los precios, a granel se puede vender a un
precio medio de 3 dólares el kilo, aunque los especialistas
estiman que pueden conseguirse mucho mejores precios de
acuerdo con el cliente y la época del año, incluso llegando
a los 7 dólares el kilo.
A favor y en contra
Dentro de las oportunidades para cultivar alcaparras, se
puede decir que la Argentina cuenta con superficie en
tierras y variedad en climas así como, mano de obra
disponible, ya que este cultivo necesita de una cosecha
manual y no necesariamente especializada. Además, hay
demanda interna a satisfacer y en pleno crecimiento que se
combina con la demanda externa.
Por otro lado, la diversificación se está extendiendo hacia
productos incluso, cosmetológicos, abriendo las
oportunidades comerciales a nuevos escenarios. Es un
producto no perecedero, de fácil manejo y resistentes a los
cambios climáticos. Además, no requiere grandes inversiones,
tiene un bajo costo por hectárea y sobre todo, con una vida
útil promedio de 80 años, la plata se utiliza de manera
íntegra.
En cuanto a las variables negativas a tener en cuenta, se
pueden nombrar los cambios económicos, impositivos y
aduaneros; o la competencia de países productores que ya
tienen un mercado ganado, como es el caso de Italia. Falta
volumen de producción, por lo que suele hacerse dificultosa
la exportación; esto es difícil si se tiene en cuenta que se
necesitan 3 años, al menos, para obtener volumen.
Usos del cultivo
La principal aplicación de este vegetal es culinaria. El
consumo es antiguo y está muy extendido por todo el mundo.
También se aplica en la industria de las conservas. Se le
conocen propiedades afrodisíacas y sobre todo
farmacológicas: se suele consumir como diurético,
antirreumático y antiartrítico.
En la Argentina hay muy poca producción de alcaparras,
siendo el pionero el Dr. Ángel Rico en Santiago del Estero,
por lo que la mayoría es importada. De manera que, si crecen
la cantidad de productores y se produce un volumen adecuado,
existe la posibilidad de destinar parte a la exportación.
Rico está trabajando con las alcaparras desde 1992 con
viveros de creación propia, y que se adaptan casi
exclusivamente a estas plantas. Además, cuentan con suelos y
bateas de cemento, y con un drenaje destinado a regar las
macetas por inmersión, evitando la aparición de hongos y
enfermedades para que de esta manera, la planta crezca más
rápido.
El productor incluso, tiene una variedad propia, la AR1,
registrada y de su autoría. Se trata de una variedad sin
espina, resistente a las enfermedades y al estrés hídrico.
Diversificación: productos derivados de las plantas de
alcaparras
De las alcaparras pueden derivar distintos productos que
ayudan a la hora de la comercialización: En el caso de la
industria gastronómica, estos botones se utilizan para
lograr un producto diferenciado para los platos finos.
También, se la procesa como un polvo, único en el mundo que
forma parte de las aromáticas. Esta producción es exportada
a Sudáfrica y presenta además un alto potencial de
aceptación por su sabor y aroma. Tiene la ventaja de ser un
producto no perecedero.
En cuanto a los productos cosméticos, se utilizan las hojas
y los botones florales que son las partes que concentran las
propiedades farmacológicas. Su principal activo es un
bioflavonoide llamado rutina, que se encuentra en altas
concentraciones en las alcaparras AR 1. Esta gama de
cosméticos a base de alcaparras se encuentran también bajo
patente de invención de Orígenes SRL.
El fruto, también se pasa por salmuera y se comercializa de
igual manera que la alcaparra. Y en el caso de los tallos
tiernos, también se los usa en la gastronomía en ensaladas o
productos gourmet.
Estos productos no convencionales derivados de las
alcaparras permiten un aprovechamiento integro de la misma.
"Contamos también con certificación internacional otorgada
por OIA –Organización Internacional Agropecuaria-", apunta
el Lic. Pablo Rico, director de comercialización de Orígenes
SRL.
Alrededor del mundo
Históricamente, eran Italia y España los países dedicados a
la producción, la exportación y líderes en el consumo
interno. Pero, desde la década del 80, pasaron a ser
íntegramente importadores, ya que prefirieron los cultivos
mecanizados por el aumento en el costo de la mano de obra.
Como se redujo la cantidad de superficies plantadas de los
principales productores, se abrió desde entonces una
distancia grande entre la oferta y la demanda. De esta
manera, el precio se mantiene alto y las alcaparras se han
convertido, para quienes tienen la posibilidad de explorar
los mercados internacionales, en una importante oportunidad
de negocio.
Fuente:
Roxana Bavaro y Miguel Lara. Especial de Agroconsultora Plus
para Agronoticias Plus y la Revista El Federal. Agosto 2009
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